Recuerdo con entrañable nostalgia la noche del día 4 de Septiembre en la época 80-90, en la que tenía unos 8-10 años.

Para empezar era una tarde diferente. La gente paseaba con una marcha más. Todo el mundo se saludaba intensivamente, todo el mundo quedaba para algún día de los muchos que venían y ese alboroto se notaba, pero si había algo que recuerdo con gran emoción era esa noche:

Mis padres quedaban, como marcaba la tradición,  para cenar en la “Cena Homenaje a la Mujer” con los compañeros de la Fila y mi hermano y yo nos quedábamos con mis abuelos maternos. Eran ellos mismos los que nos hacían la cena en su casa y nos recordaban la famosa frase de “día 4 que fuera y lo pasao, pasao”. Sin entender todavía mucho porqué, nos encantaba oír a mi abuelo y a mi abuela esas palabras tarareadas al son de la música de los Moros Nuevos. Bueno, sí, nos gustaba escucharlas porque sabíamos que quedaba poco para vestirnos de Pirata y escuchar a la banda de música.

Esa noche, a mis abuelos les gustaba bajar a la Plaza de las Malvas y posteriormente al Paseo Chapí, para escuchar el concierto de la banda de música, y como no, era acto obligado el comprarnos un juguete esa noche de los “puestos de los moros”. Recuerdo comprarme una espada, un lagarto de esponja que actuaba de mascota, un coche… hasta un cigarro de imitación que tiraba humo cuando simulabas fumarlo (juguete impensable hoy en día).

Recuerdo los fuegos artificiales desde el Paseo Chapí y ese alboroto de pájaros al sonar los primeros truenos que revoloteaban desde todos los árboles que habían. Y como no, recuerdo la vuelta a casa. Corriendo por las tribunas vacías y sentándonos en cada una de las sillas particulares que la gente se apresuraba a dejar atadas unas a otras en la calle y en buena posición para ver los desfiles en primera línea.

Cuando llegaba la noche, dormíamos en casa de mis abuelos con el gusanillo de saber que al despertar… Era día 5. Lo primero que hacía mi abuelo era subir la persiana y mirar al cielo. Siempre nos soltaba alguna frase del tipo “estas fiestas lloverá”, o “parece que el tiempo se ha arreglado”.

¡Qué recuerdos me vienen a la mente! Gracias a mis abuelos por hacerme pasar tantos años esa noche tan agradable como la recuerdo.